STOP TTIP.

El TTIP, o cómo hacernos tragar los transgénicos que no queremos

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Hola amigos y amigas;

Imagina que millones de euros de los contribuyentes terminen en manos de empresas privadas si el Estado Español deja de invertir en energía nuclear o de rescatar bancos irresponsables. Imagina una rebaja de los estándares de protección del medio ambiente y de las normas que prohíben sustancias tóxicas en nuestros alimentos. Imagina un nuevo régimen en el que muchas de las decisiones públicas las tomen las multinacionales.

Tú ya firmaste contra estas y otras muchas amenazas a nuestra democracia cuando dijiste No al TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión) junto con más de 3 millones de europeos.

Ahora llegan las elecciones generales en el Estado Español. Los candidatos tienen los oídos más afinados que nunca y tienen no solamente la obligación sino además el interés de escucharnos. Aprovechemos la oportunidad para hacer de esta amenaza una prioridad en sus agendas políticas; sólo tenemos unos días. Piensa que si algunos estados de la Unión Europea se oponen a la continuación de las negociaciones éstas podrían verse paralizadas – ¿y si uno de esos estados fuera el nuestro?

Pídeles a los candidatos que se comprometan a no continuar las negociaciones del TTIP si fueran elegidos

Hace un mes una corporación canadiense interpuso una demanda al Estado Español. Quiere 21 millones de euros del dinero de los contribuyentes por no permitírseles destruir un paisaje gallego con actividades mineras, algo a lo que miles se opusieron.

10410810_982921001720897_5185554902885540191_n Situaciones como esta serán mucho más frecuentes si el gobierno finaliza junto al resto de Estados Miembros de la Unión Europea las negociaciones del TTIP. Pero cada vez más personas están despertando a los peligros de este tratado. En Europa, más de tres millones, tú entre ellos, se han opuesto abiertamente.

Ahora tenemos una oportunidad de oro en el Estado Español para recordar a los partidos a favor del TTIP que si quieren nuestro voto han de pensar en el interés de la ciudadanía, y no de las multinacionales. No la dejemos pasar.

Actúa para que los candidatos a las elecciones sepan que queremos que se opongan al TTIP

La semana de las elecciones nos aseguraremos de que noten la presencia de nuestra acción colectiva. Mientras tanto nuestros miles tweets públicos serán la mejor prueba de que estamos organizados y de que vamos en serio. Cuantos más seamos más fuerte será nuestra voz. No tenemos mucho tiempo para poner presión sobre aquellos que pronto nos gobernarán. ¡Anima a tus amigos a participar también!

La democracia es nuestra.-

Plataforma contra el TTIP.- 066-CIRCULAR CGT MOVILIZACIONES CONTRA EL TTIP

Pese a las constantes presiones estadounidenses para que el TTIP permita relajar los estándares de la UE sobre OMG, los negociadores europeos aseguran que no van a renunciar a unas normas europeas que garantizan la seguridad de los transgénicos. En su discurso omiten que la armonización normativa que persigue el TTIP no se cerraría con la firma de este, sino que abriría un proceso de permanente revisión de la legislación europea por parte de EE UU y del Órgano de Cooperación Regulatoria, creado expresamente para que las “partes interesadas”, como los lobbies agroindustriales, puedan revisar la legislación y recomendar cambios en el futuro. No en vano, ha sido precisamente este sector el que más reuniones ha mantenido sobre el TTIP con la Dirección General de Comercio Europea.

Otro aspecto no mencionado por los negociadores, es que las normas europeas también tienen sus coladeros, que el TTIP pretende perpetuar, y que pequeños cambios en cómo se aplica la regulación serían suficientes para conseguir la deseada apertura del mercado a las importaciones estadounidenses. Por ejemplo, un informe confidencial de comité científico del Parlamento alemán alertaba recientemente de que el TTIP podría obligar al país a renunciar a su pretensión de ampliar a los piensos el etiquetado de productos transgénicos. Y bastaría con cambiar el criterio de tolerancia cero de OMG no autorizados en las importaciones, para que pudieran entrar grandes partidas de maíz y de soja estadounidense sin que la industria exportadora se preocupe por su posible contaminación por transgénicos no permitidos en la UE. De hecho, una herramienta que baraja el Tratado para facilitar el comercio es el “reconocimiento mutuo”, por el cual un producto aprobado en su país de origen sería automáticamente apto para la importación por el resto de países firmantes.

En cuanto al cultivo de OMG en Europa, la Comisión Europea es consciente de que podría resultar un tanto escandaloso pretender grandes cambios a corto plazo en la normativa europea de liberación de transgénicos. Sin embargo, este proceso podría modificarse, por ejemplo, para otorgar más protagonismo a la EFSA, con vínculos demostrados con la industria biotecnológica. De hecho, en paralelo a las negociaciones del TTIP, la regulación europea ha sido modificada para agilizar las autorizaciones, evitando que aquellos países que reclaman una evaluación más rigurosa actúen de freno con sus objeciones… a cambio de permitirles prohibir el cultivo a nivel nacional.

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A su vez, las denominadas “medidas sanitarias y fitosanitarias” del TTIP podrían obligar a la UE, como ha pedido el Secretario de Agricultura de EE UU, a cambiar los criterios de evaluación de los alimentos transgénicos, renunciando al principio de precaución aplicado (en teoría al menos) en la UE. Y no menos importante, de incluirse el Mecanismo de Solución de Diferencias entre Inversores y Estados, el TTIP permitiría a las transnacionales de la biotecnología litigar contra las prohibiciones nacionales de transgénicos, y contra las declaraciones locales o regionales de Zonas Libres de Transgénicos, reclamando indemnizaciones millonarias por supuesto “lucro cesante”.

Transgénicos en EE UU: la expansión de las superplagas

En la actualidad existen 181 eventos OMG autorizados en EE UU, comparado con un total de 73 en la Unión Europea. Sin embargo, más allá de estas cifras existe una diferencia extraordinariamente trascendente entre ambos territorios: mientras que en EE UU la mayor parte de la superficie de los principales cultivos (soja y maíz especialmente) es transgénica desde hace años, el único país europeo donde se cultivan variedades OMG en un superficie significativa es España.

La siembra de enormes extensiones con características similares (resistencia a herbicidas o a insectos considerados plaga) en EE UU ha provocado una catástrofe anunciada: la aparición de superplagas.

Superplagas invasoras en EE UU
- 14 malas hierbas resistentes al glifosato (el principal herbicida utilizado en los campos transgénicos) infestan ya más de 25 millones de hectáreas en EE UU; algunas son resistentes a varios herbicidas.
- 7 de las 13 principales plagas combatidas por los cultivos transgénicos se han hecho resistentes a la toxina insecticida.

Huida hacia delante: pesticidas más tóxicos y una nueva generación de transgénicos más peligrosa y menos regulada

Para incrementar su arsenal bélico frente a unas plagas cada vez más resistentes, una mayoría de las variedades OMG cultivadas actualmente en EE UU tienen varios rasgos transgénicos (tolerancia a varios herbicidas y/o producción de varias toxinas insecticidas), con un promedio de más de 3 rasgos en el caso del maíz. Los híbridos de maíz SmartStax, por ejemplo, tienen 8 rasgos OMG: 6 para la producción de toxinas insecticidas, y dos de tolerancia a herbicidas.

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La incorporación de multitud de rasgos a un mismo cultivo incrementa el riesgo de que se produzcan efectos dañinos imprevistos. Sin embargo, la evaluación de los posibles efectos sobre la salud de las variedades con múltiples rasgos OMG es menos rigurosa aún que en aquellas con un solo carácter transgénico. La FDA considera que cada rasgo debe evaluarse individualmente, y que un cultivo con caracteres que han sido aprobados por separado debiera considerarse “seguro”. Pese a las posibles interacciones imprevistas derivadas de la inserción de varios genes, no parece existir ni un solo estudio que analice si las variedades con múltiples rasgos presentan riesgos nuevos o distintos.

Pero, además, la nueva generación de transgénicos cultivados en EE UU es tolerante a un cóctel de herbicidas que recurre crecientemente a pesticidas registrados hace décadas, con graves problemas de toxicidad. En septiembre 2014 el USDA dio luz verde a un maíz resistente al glifosato y al 2,4-D, un componente del agente naranja que dejó terribles secuelas en la guerra de Vietnam. Y en enero 2015 autorizaba el cultivo de algodón y de soja que tolera el dicamba, un organoclorado que empezó a utilizarse en los años 60 y que está asociado a un aumento del cáncer y de malformaciones congénitas en la población agrícola.

Y es que, como ocurre con los antibióticos, las soluciones químicas para eliminar las malas hierbas parecen estar agotándose: desde hace más de 20 años no ha aparecido ningún herbicida novedoso, ni parece que vaya a aparecer en un futuro próximo. Se trata por tanto de una huida hacia delante que supone ahondar en un modelo suicida de agricultura, cuyas soluciones generan crecientes problemas y además se están agotando.

“Armonización” a la baja de la normativa sobre pesticidas

La espiral de dependencia en productos químicos crecientemente tóxicos asociada a los transgénicos exige una normativa cada vez más permisiva sobre pesticidas. No es de extrañar por tanto que la legislación europea sobre químicos se encuentre en el punto de mira de las negociaciones del TTIP. Cuando se autorizó la soja de Monsanto resistente al glifosato, también se incrementaron los límites máximos de residuos de este herbicida permitidos en los alimentos. Y la industria está aprovechando las negociaciones del TTIP para aumentar los niveles de residuos de pesticidas admisibles, mucho más bajos en Europa. La “convergencia reguladora” que se quiere imponer a través del acuerdo significaría asimismo reducir las exigencias de protección ambiental y de salud de la legislación europea sobre químicos, que actualmente prohíbe 86 pesticidas permitidos en EE UU.

Abrir los mercados europeos a unos cultivos transgénicos cuya seguridad dista mucho de estar probada, rociados con cantidades crecientes de pesticidas tóxicos, supone una grave amenaza para los consumidores europeos.

EDUCAR AL PUEBLO untitled

Y no nos engañemos: los grandes beneficiados de la armonización a la baja de las regulaciones no serían los agricultores estadounidenses, como afirman algunos documentos. Los verdaderos ganadores serían los grandes exportadores y las compañías gigantes del sector agroalimentario, algunas de las cuales superan ya a las petroleras en cifras de negocio. Perderemos las personas consumidoras y la única agricultura que puede realmente alimentar al mundo: la agricultura campesina, local y de pequeña escala, para la que el TTIP representa un nuevo peligro.

No al TTIP: Día de acción global, 18 de abril https://youtu.be/AmKzYg84nNA

¿Sabes ya lo que es el TTIP y por qué nos oponemos? El Tratado Transatlántico para el Comercio y la Inversión es un acuerdo entre la Comisión Europea y Estados Unidos que daría a multinacionales sin escrúpulos la libertad y el poder de arrasar con todo. En este video tienes los detalles: http://bit.ly/1aqjBSM Aquí lo que denunciamos: http://bit.ly/1DDT4xe InspirAction defiende los derechos humanos y protege el planeta, y tú deberías hacer lo mismo.

"Agujeros de Gusano"
“Agujeros de Gusano”
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